jueves 16 de julio de 2009

[Las Simultaneidades en el movimiento feminista: El Perú y el descentramiento del sujeto]

Percepciones: Feminista no, Femenina sí

En el contexto latinoamericano el surgimiento del movimiento feminista se deriva de las limitaciones intrínsecas e ideológicas de los partidos de izquierda, y el Perú no fue la excepción. Se necesitaba hacer énfasis en temas que habían sido deslegitimados y hasta naturalizados. Por esa razón, la primera confrontación personal, política y colectiva, que tuvieron que hacer las feministas, fue buscar, para empezar, una autoaprobación en ellas y no en los otros.

Lo característico del movimiento feminista era la búsqueda por autonomía y el desencadenamiento de la mujer de estereotipos enlazados a una cultura patriarcal, la cual llegaba a ser soslayadamente misógina y públicamente sexista. Y de hacer públicos, malestares que se habían tornado como privados, individuales y sobre todo etiquetados bajo la idea de problemas-menores-intrafamiliares. Lo que no se tomaba en cuenta, es que bajo esta concepción determinista, evidente y ontológica de la mujer, se escondían innumerables prejuicios relacionados a la identidad y los roles que debía desempeñar.

El problema se manifestó como eminentemente “incómodo” cuando se cuestionó el statu quo de la sociedad peruana, en relación a las ideas que se habían asumido de manera progresiva, patente, despectiva y jerarquizada sobre la interacción de los géneros: “El hombre es superior a la mujer” y lo hace explícito la religión, la biología, el conocimiento, la publicidad, y sobre todo, así lo asume la sociedad –entendiendo por ella a hombres y mujeres- pero se asumió así, porque son las ideas que se internalizaron en la socialización de cada persona. ¿Entonces como refutar lo que resulta cotidiano? ¿Cómo conseguir que otras personas asuman un discurso totalmente opuesto, sin que este sea tergiversado en el camino?

Ese fue el problema del discurso feminista peruano, que fue falseado a través de ciertos mecanismos de invisibilización como los reproducidos por Beltrán y Maquiera: Usurpación, que supone usurpar saberes y dotarlos de reformulaciones que no permiten identificar la idea original; la devaluación de logros con la excusa de “acientíficos”; silenciamiento, a través del conocimiento y el interés por ocultarlo; y el más extendido, a mi parecer masificado, el lapsus genealógico, que caracteriza a las personas que sin estar muy enteradas del tema, construyen una posición contraria y crítica (Beltrán, Maquieira, Alvarez, & Sanchez, 2001, págs. 10-11). De manera que, no solo se cuestiona al feminismo como movimiento, sino también a las prácticas discursivas que conlleva, por tanto, una completa estigmatización de las ideas relacionadas a la igualdad en la diversidad, trastornando su significación en un imaginario generalizado de las feministas por reducidos conceptos cliché: “masculinas”, “rebeldes”, “ordinarias” y “lesbianas”; como forma de mantener el establishment patriarcal.

Precisamente se trata de cuestionar y denunciar las formas de opresión que sufren las mujeres, no solo como feministas, sino como individuos. Pero las acciones que se requieren para liberarse de prejuicios y actitudes paternalistas, muchas veces van en contra de todos los mecanismos mercantiles que utiliza el capitalismo para internalizar la idea de cómo-es-una-mujer-moderna. Y obviamente, todos quieren gozar de los beneficios tecnológicos, informacionales y estéticos de la modernización. Todos quieren ser modernos, pero ninguna persona acepta que la llamen superficial, banal o alienada, porque solo está viviendo el momento: la globalización. No existe ninguna razón, que ninguna feminista pueda brindarle, para hacerle entender que la mujer, no debería ser o proyectarse como la anuncian en la publicidad: femenina y bella; no, tosca, masculina y feminista. Desde el aspecto físico ubicamos la deslegitimación del feminismo, y a partir de ahí, las construcciones negativas que se van dispersando como elementos socializantes diaspóricos.

Y desde este punto, se puede inferir una simultaneidad en los espacios de coexistencia. Se vive el momento, las grandes transformaciones, el desarrollo, el progreso y el evolucionismo son las ideas relacionadas lo-aspirable y aceptado masivamente; y todo lo que se presente con un esquema de características inversas a lo representado por la comodidad será rechazado, de manera legítima, como ocurre con las manifestaciones culturales y económicas de diversas etnias, que son asimiladas como inferiores, que representan el pasado, por tanto el atraso. Y eso es lo que ocurre con el feminismo, no es aceptado, porque atenta contra la simplificación de la vida y las comodidades de la mayoría, con la búsqueda de formas de democratización y aceptación de la diferencia, pero no dentro de la distribución desigual, lo cual se inserta dentro de la subjetividad como un discurso incómodo, que al no ser visto de manera positiva por una de las instituciones con más influencia en el país, la Iglesia Católica, pues tampoco alienta demasiado. Y como no, si esta, el principal agente socializador, es el encargado de difundir y enraizar la cultura patriarcal y misógina, bajo un disfraz paternalista que no se quita jamás.

Feminismos, continuidades premodernas y disrupciones posmodernas

El objetivo de mencionar estas ideas de forma disruptiva, es formar el contexto en el que se desarrolló el movimiento feminista y la percepción que se tiene de él y sus participantes, partidarios o militantes. No solo hacer una descripción del movimiento según una tipología de identidad-adversario-visión que toma Castells, de Touraine, para hacer un recorrido del feminismo y entender cual es el objetivo social, en relación a la visión del orden-organización social, que desearía obtener en el horizonte histórico de su acción colectiva (Castells, 1997) porque ya se ha ahondado profundamente. Sería solo adaptarlo a un microcosmos peruano.

Pero, se trata de enlazar los discursos y percepciones del feminismo peruano a través de la visión y experiencia de treinta años de Virginia Vargas, feminista teórica y activista, fundadora del Centro de la Mujer Peruana Flora Tristán. Al realizar un recorrido histórico de la experiencia y participación feminista peruana, con la proyección de entender y construir relaciones democráticas, permite un acercamiento a la subjetividad, interacción y estructura presentes en el movimiento. Y también, una contrastación de estos elementos -muchas veces subordinados en relación a la importancia que se le atribuye a los discursos oficialistas- con los argumentos originados en el Gobierno y la Iglesia, los cuales detentan un poder intomable, pero con altas posibilidades de transgredir. La idea será utilizar algunos elementos y contrastarlos con otras teorizaciones feministas de diverso enfoque, el de la modernidad, y posmodernidad, para hallar puntos de quiebre, y muchos de encuentro y simultaneidad.

Por esa vía, se podrían asimilar nociones sobre el feminismo que dieran a entender que se agrupa bajo una forma marginal y negativa de vivencia, que dirige hacia el desprecio generalizado de la sociedad, y no es raro encontrar “razonamientos” sintéticos sobre el feminismo y las feministas en expresiones como:

“Está fuera de lugar”; “no ayuda en nada”; “son percepciones realmente abstractas sobre cuestiones que ya pasaron”; “en esta era de globalización esos temas solo crean problemas”, “las feministas son revoltosas, conflictivas, y poco femeninas”; “la gente trabajadora y decente, no tiene tiempo para andar por ahí diciendo que las mujeres son mejores que los hombres, todo el mundo sabe que somos iguales”; “los hombres son mejores que las mujeres y aunque ellas quieran demostrar lo contrario la biología siempre gana”; “la mujer moderna no quiere ser feminista, quiere ser bella”; “no soy feminista porque ellas son lesbianas y yo soy bien mujer”; “yo creo en Dios y ellas se burlan de la Iglesia”; “a mi no me molesta la publicidad en la que salen chicas guapas con un solo hombre, no se cual es el problema con ello”; “el aborto es cruel, no se porqué las feministas buscan su despenalización, por eso no me gustan esas ongs”, “las feministas querían votar, ahora ya lo hacen, ¿por qué siguen molestando?”; “él estudia trabajo social, debe ser feminista”, “si las feministas van por ahí diciendo que no quieren ser femeninas ¿por qué si masculinas?”; “lo que ellas piden va en contra de la naturaleza”[1].

Si estas afirmaciones expresan lo que se entiende y siente por el feminismo, entonces nos encontramos ante un grave problema a de desinformación, exclusión y una suerte de fundamentalismo tradicional. Para empezar, no se trata de un feminismo, sino de feminismos, porque dentro del movimiento se manifiestan diferentes inclinaciones sobre la autonomía y la institucionalidad; sobre las agendas de debate, sobre la importancia de aspectos que deberían cambiarse y por los cuales luchar; también identidades, que en la actualidad más bien se enuncian de manera transversal a través de la simultaneidad entre género y sexualidad, además de las formas y vías de participación política que interiormente difieren en gran medida.

En segundo lugar, las propuestas del feminismo se relacionan directamente con la búsqueda de igualdad de derechos, y el respeto a la diferencia cultural y sexual de las personas, no es la versión en el espejo de la postura patriarcal conocida como machismo. Por eso se presenta como un movimiento plenamente liberalizador al cuestionar radicalmente como están estructuradas las sociedades, y en ese sentido como se concibe social, económica y políticamente a las personas. Se cuestiona una multiplicidad de desigualdades y no solo las relacionadas al factor económico, como la importancia que le atribuye a los derechos sexuales y reproductivos, a las necesidades básicas parta un cabal desarrollo como son el acceso a la educación, la empleo, a la participación política. Creo que ninguna mujer se opondría si le ofrecieran una beca de estudio o un trabajo de ensueño, pero si le ofrecieran la oportunidad de representar a un grupo de mujeres para promover los derechos de diversa índole de todas las mujeres, muchas torcerían la boca. Se piensa por medio del ultraindividualismo, como dispositivo hegemónico de subjetivación o construcción totalitaria de la experiencia, porque se pierde el sentido común y los malestares se entienden como algo totalmente privado porque se asimila que el Estado está al servicio del mercado, además se niegan las diferencias, se tiene una aversión por la alteridad, es una subjetividad disociada, desconectada de sus relaciones (Gil Rodriguez, 2004). Y por esa razón el ciudadano promedio tiende a deslegitimar ideas o posturas que van en contra del sistema, así la misma persona también lo esté, en cierta medida.

Y finalmente en relación a la mujer, el feminismo no tiene una visión que quiera atribuir el carácter de vacía o banal a las mujeres, que siguen los patrones culturales y roles que se les han impuesto como mujeres, el objetivo no es romper ideales ni sueños, menos aspiraciones. Lo que se propone es develar la lógica de dominación simbólica, que ocultan tras aquellas formas subjetivadas de perfección, belleza, delicadeza, sumisión, y las particularidades físicas que conllevan, dar a conocer que es una de las formas de poder ser-mujer, no la que detenta el monopolio de la vida, porque no necesariamente tiene que ser de esa manera.

El ser-mujer básico ha cambiado en la transición hacia la modernidad respecto a su “destino sexual”, así que la percepción de cómo ha sido, es y debería ser una mujer se mantiene en permanente transformación, lo que se quiere mostrar como natural e invariable, en realidad no lo es, pero si se podría afirmar que los cambios en las asignaciones femeninas tradicionales son reales y han permutado sustancialmente, de modo que afirmar que el ser-mujer se define por la maternidad y la femineidad es un error que solo puede caber en las mentes más retrogradas y tradicionales de la sociedad.

Para Ulrich Beck la liberalización de la mujer respecto de la dominación masculina definitivamente se ha manifestado gracias a los procesos de modernización, y se reflejan en el trabajo doméstico que por el aislamiento social y la racionalización técnica se ha descualificado, permitiendo el acceso al trabajo profesional extradoméstico. También en la liberalización del fatum de la maternidad, que se mantiene como una opción casi necesaria, pero ya no totalmente -aunque podría ser el vínculo más fuerte con el rol femenino tradicional- porque en el modelo de mercado de la modernidad se supone la sociedad sin familias ni matrimonios, como exigencia para el aseguramiento de la economía (Beck, 2006). En ese sentido, se plasma el gran cambio en la forma de desenvolvimiento de la mujer respecto al ámbito privado, pero hablamos de un sector en vías de ampliación en países “desarrollados”, pero en el resto, solo de uno minoritario, que a pesar de las ganas por mejorar económicamente en el nivel consciente, en el inconsciente, encontramos a una sociedad que se resiste porque no pude aceptar que la mujeres se están integrando en más campos. Y estos logros o no se conocen, o no se quieren admitir como los blancos del feminismo sufragista y proletario del s. XIX: el acceso a la participación política, al voto, al empleo remunerado en el mismo nivel que a los hombres.

¿Es acaso una rebeldía la búsqueda por justicia, por igualdad, por un mejoramiento de la calidad de vida? ¿Si las formas institucionalizas o formales no lo permiten, a caso no es pertinente buscar otros caminos, otras vías de equidad? Se presenta como necesario p.ej. cuando las causas son la búsqueda de aumento de sueldos a los mineros de una empresa trasnacional que los explota de manera brutal, porque funciona mediante una racionalidad instrumental que avala el neoliberalismo como sistema político moderno cuando se trata de la relación empresa-empleado, porque es “un tema que nos afecta”, pero si se habla de la discriminación de una mujer por su inclinación sexual en una empresa privada al despedirla, quitándole la única fuente de ingreso económico que tiene , entonces se asume el problema, como “menor”, una cuestión personal, sin importancia, no se debería promover ninguna ley que apruebe la diversidad en ese sentido, “es problema de cada uno, ella se lo buscó, si fuera normal no le pasarían esas cosas”

La noción de estado laico, nació con la modernidad, como el ideal de alejamiento del oscurantismo medieval, por la búsqueda de racionalidad y del famoso sapere aude de Kant, pero en el caso peruano la concepción de Estado laico queda como una figura ornamental y selectiva, porque en cuestiones de sexualidad, la Iglesia tiene más autoridad moral que la sociedad para fundamentar que las parejas deben ser heterosexuales, y que la transgeneridad -entendida como la concepción contingente del cuerpo, la identidad, el genero y la sexualidad que, rechaza de manera compartida la diferencia sexual como matriz natural y necesaria de subjetivación (Cabral, 2008)- no es aceptada, ni tiene ubicuidad, solo existen dos géneros con sus respetivas características inmutables. Eso no es todo, el feminismo también criticó de manera radical la influencia que la Iglesia Católica tiene sobre las políticas públicas de Salud, como ocurre con la despenalización del aborto, que en otros países, con un verdadero Estado laico, como España, Cuba y Puerto Rico, se ha conseguido. Porque se presenta como una necesidad ante los altos índices de mortalidad materna (mortalidad de la mujer) en el mundo, pero solo se quiere entender el problema, desde una visión premoderna, que asume la concepción como una manifestación divina, sobre la cual el ser humano no debe ni puede intervenir.

La necesidad de mencionar estas cuestiones relacionadas con los objetivos y proyecciones del movimiento feminista peruano, no hacen solo mella en la simultaneidad de tiempos históricos sociales y económicos que combinan etapas premodernas, modernas y postmodernas presentes en el país. La cuales, se pueden ubicar juntas en el discurso de una sola persona en relación a diferentes temas, por esa razón, el rechazo al feminismo se debe básicamente a dos puntos: a la desinformación y tergiversación del tema, y a la presencia de un discurso pre-moderno sobre la mujer, que se buscó transformar durante la modernidad, pero que solo tuvo verdadera significación, en los inicios de la posmodernidad.

Por esa razón, el feminismo se ubica bajo un pensamiento posmoderno, porque en esta etapa se le brinda mayor importancia a los movimientos reivindicativos de las minorías y énfasis en la hibridación, la cultura popular, el descentramiento de la autoridad intelectual y científica y la desconfianza ante los grandes relatos; es decir, en las concepciones universalizantes sobre el sujeto y la sociedad. Todo los aspectos que el proyecto de la modernidad trató de solucionar, pero que solo puedo centrarse en la crítica, mas no en la búsqueda de alternativas políticas, sociales ni epistemológicas. Sin embargo, partir del posmodernismo, como categoría, resultaría muy vago. Se presenta como imprescindible, especificar el tipo de enfoque posmoderno para entender al movimiento feminista peruano.

Posmodernidad y carpe diem

Para Virginia Vargas (2008) El movimiento feminista no puede ser asimilado de manera unificada, como si fuera uno: el de mujeres. Porque no refleja un proceso homogéneo, sino una pluralidad de procesos que muestran la diversidad de realidades de la mujeres en el país. El movimiento es heterogéneo. Las diferencias de identidades, de inclinaciones y objetivos se relacionan directamente con las vertientes dentro del feminismo que, pueden ser de índole académico-militante, popular-eminentemente-militante, o políticamente-tradicional. La idea es que reflejan la realidad del grupo de mujeres, que son conscientes de su situación y que no se dejan influenciar ingenuamente por el poder estructural, pero la verdad dolorosa y espantosa, es que este grupo es minoritario, y para colmo deslegitimado, así como el resto de minorías en el país.

Vargas, como socióloga teórica y militante, pinta en un lienzo la historia del feminismo peruano a partir de su experiencia como feminista, asumiéndolo como parte de la propia subjetividad. Son temas relacionados a la aparición del movimiento, las luchas por la autonomía y la consecución de propuestas, la institucionalización, la inclusión, las ambivalencias, la construcción de ejes teóricos, la globalidad alternativa e inclusiva de la diversidad, los intereses-identidades. Pero el contrapoder y las reformas del Estado en vinculación directa con el movimiento de mujeres, tienen una importancia fundamental con todos estos aspectos, puesto que se relaciona con la participación y la democracia, y ninguno de estos aspectos se hubiera conseguido, de no ser por las reformas surgidas en la necesidad generalizada de liberalización con la modernidad. Al comienzo no se aceptaba del todo la igualdad entre los géneros, pero esta categoría se presentó como el detonante de todos los cambios surgidos más adelante.

El movimiento feminista es “la hija no deseada de la modernidad”, como lo afirmaron alguna vez, porque el proyecto de la modernidad tenía como objetivos la universalización de la racionalidad, la autonomía de los sujetos y su aplicación al ámbito político; es decir la emancipación de los prejuicios y de la autoridad (Beltrán, Maquieira, Alvarez, & Sanchez, 2001) y básicamente el ideal intelectual era la vindicación de la igualdad, tanto para hombres como mujeres, pero quedó en teoría, en la practica no se desarrolló de esa manera. Y, para que muchas mujeres pudieran ser-parte-del-contrato-social, trabajar en condiciones dignas, acceder a la educación, al sufragio, a la posibilidad de organización y distribución de recursos, les costó literalmente la vida a muchas otras -y las ubico intencionalmente en el mismo nivel- como a Olympe de Gouges, autora de Declaración de los Derechos de la Mujer y de la Ciudadana (1791), quien se atrevió a cuestionar el sistema político francés en plena Revolución, por lo cual fue guillotinada; y María Elena Moyano, dirigente social peruana, símbolo de la lucha por una democracia con mujeres incluidas, y asesinada en 1992 por Sendero Luminoso. Lo cual significa que los beneficios que tanto se pretenden enunciar como naturales o productos de las grandes transformaciones modernas de la sociedad en general, en realidad son constructos reduccionistas y limitantes, porque no se valora, no se toma en cuenta, no se asimila como propio el discurso feminista -el que hizo presión para que se consigan situaciones de equidad para las mujeres en distintos espacios.

Y la alienación, el desconocimiento, el extrañamiento del otro son propios de la época. Se vive en la sociedad de la información-globalización, en las continuas transformaciones, el movimiento y los instantes como en una pintura impresionista moderna, pero sobre todo por la necesidad de superposición, de mezcla y transgresión como en un collage, ya que la posmodernidad representa la ruptura de barreras, todo es posible y alcanzable: el cielo es límite. Y a la vez se presenta mediante con la marca de agua de pesimismo, por la consumación de lo sublime (Wellmer, 1993), de todos los ideales y pérdida del sentido, ya nada funciona como antes, lo que aprendí hoy para ser moderno, mañana pertenecerá al pasado; lo que era sacralizado y mitificado ya no lo es más, porque desaparecen los ideales, los compromisos. Es una época marcada por el desencanto y el carpe diem, el pasado ya no importa más.

Sin embargo, el movimiento feminista no se asume como eminentemente posmoderno, porque se va construyendo con él. Solo toma algunos elementos, como el constructivismo, que asume que todos los fenómenos son de naturaleza artificial; el particularismo como crítica a las pretensiones universalizantes de los discursos hegemónicos que se presentan como maniqueistas, “o algo es totalmente bueno, o totalmente malo”, pero sobre todo, a la noción en referencia al poder y el saber, que interactúan en términos de validez y legitimación, es decir por acciones de disciplinamiento e institucionalidad.

En ese sentido, el feminismo en el Perú, no solo se asume como un movimiento reivindicativo que propugna un discurso-transgresor, sino como ente, sobre el cual también se ejerce un poder estructural -en la subjetividad de las integrantes, en la interacción y la estructura del movimiento- a través del biopoder del Estado como forma de control y organización. Según la teorización de Foucault, las disciplinas del cuerpo y las regulaciones de la población constituyen los dos polos alrededor de los cuales se desarrolló la organización del poder sobre la vida. El establecimiento, durante la edad clásica, de esa gran tecnología de doble faz -anatómica y biológica, individualizante y especificante, vuelta hacia las realizaciones del cuerpo y atenta a los procesos de la vida- caracteriza un poder cuya más alta función no es ya matar sino invadir la vida enteramente (Foucault, 1998). Invadir, no en un sentido directo de portar la capacidad de violar sus derechos fundamentales por voluntad intencional del soberano presidente. No. Sino de una forma más soslayada, indirecta y tortuosa: a través del control del cuerpo de las propias feministas, al negarles el derecho a poder decidir sobre él. Ni siquiera en aspectos fundamentales como la maternidad, que debería ser asumida de manera intencional. No obligada o impulsada por una inminente penalización del poder judicial, o la condena del alma por parte de la Iglesia Católica como mediadora de un Dios que nunca nos presentaron.

Pero tampoco, todo es posmodernidad. A parte de las limitaciones de la modernidad para ofrecer oportunidades y roles aceptables para las mujeres, no se puede negar que, también con su advenimiento, la mujer se convirtió en agencia, y al hacerlo se dotó de capacidad de acción y de transformación, y esas fuerzas permitieron el desarrollo de la organización para conseguir lo que se nos había arrebatado (Puigvert, 2001) En realidad lo que nunca habíamos tenido, pero que a través de la vindicación tratamos de apropiarnos y lo conseguimos.

La intención de mencionar los aspectos negativos y positivos de ambos, de la modernidad y posmodernidad, consiste en contrastarlos, y evidenciar la simultaneidad existente en el feminismo en general y el peruano, en particular. Precisamente de eso se trata, si vivimos en una época en la que definir lo posmoderno se torna como difícil y conflictivo, ya que, la transición de lo premoderno a lo moderno no ha culminado en todos ámbitos, como el pensamiento o algunas formas económicas entendidas despectivamente bajo estas etiquetas; y lo moderno a lo posmoderno, es entendido como el camino por el que se suprimen las problematizaciones de movimientos politizados, para enfocarse solo en el estudio de ellos, de los grupos subalternos. Todas sus especificidades se remontan a la coexistencia de elementos de diversas etapas históricas que, en nuestro país, por cuestiones como el racismo, la profunda desigualdad económica y social, se mantienen activas y como característica primaria del señalamiento despectivo de la otredad.

No se trata de señalar una propuesta unificada y hegemónica para el estudio del feminismo. La Modernidad tradicional fue una etapa de contradicciones, de obstáculos y oportunidades que, a través de los valores de la Ilustración (igualdad, libertad, solidaridad) permitió la visualización de la opresión. Pero fue a partir de la modernidad reflexiva, momento en el que se cuestionó el papel que cumplía el sujeto como creador de sentido, y se inició su descentramiento, es decir, un desalojo de la mirada antropocentrista para dar paso a nuevas posibilidades relacionadas con el relativismo y la crítica los discursos globales y cerrados, que por esa misma razón no podían construir una teoría crítica, porque no accedían a otras posibilidades, solo daban vueltas en su cubículo.

Mientras que la “Segunda Modernidad” pretendía seguir la línea del Humanismo, a través de la capacidad de la razón y reflexión, con la mayoría de las características que le impedían encontrar respuestas renovadas; un pensamiento posmodernista iba realizando la crítica a los discursos esencialistas, anunciando que el poder estructural se ejercía sobre todos, y el “diálogo moderno” se entendía como una confrontación más de voluntades de poder (Puigvert, 2001). Es evidente que la radicalización de ambas posturas resulta “i-lógica”, lo ideal sería, dejar de lado concepciones homogeneizantes, que dieran a entender que bajo la racionalidad de algunos, el dialogo puede ser “dialógico”, porque se necesita la voz de todos, incluyendo las de aquellos que nunca fueron escuchadas, por eso es necesario mantener una postura activa, que no solo critique todo lo que tiene en frente: la pornografía, las transgresiones anarquistas, las miradas radicalizadas o los enfoques híbridos de la sexualidad; debería tratar de entender el origen de estas situaciones desde diferentes puntos de vista. Es como propone Boaventura de Sousa Santos, si la modernidad tuvo la incapacidad de proponer alternativas epistemológicas a través de una teoría crítica que tomara en cuenta a todos los actores y a las diferentes relaciones que establecían, entonces, la posmodernidad tenía que ser de oposición, no solo celebratoria (Santos, 2006).

Tenía que ofrecer un enfoque abierto, multidisciplinar y no-ortodoxo, que permitiera la entrada de una cantidad diversificada de visiones, que hicieran énfasis no en los discursos cerrados, sino en los elementos que se desprendían de ellos, a través de una visión menos utópica de la realidad, porque se toma en cuenta que los grupos, los individuos se mueven bajo diferentes lógicas, y en distintos espacios con innumerables materialidades. Y es esa entrada la que se necesitaba en el feminismo del Perú, porque la nación, al ser pluricultural, no podía ser representada por un grupo de mujeres académicas de izquierda. No. Necesita de todas la voces, de todas las sangres, y establecer variaciones respecto a la cultura, la edad, la opción sexual. Son variantes que si no se toman en cuenta, al ser asimiladas por un grupo homogéneo, este finalmente terminará por minimizar su importancia, hasta el punto de desaparecerlas, alegando la superioridad de los derechos extensivos y fundamentales, sin tomar en cuenta aquellas “pequeñas diversidades”, que en nuestro país, están lejos de ser pequeñas. Son inconmensurables.

El nuevo transporte híbrido

Pienso que los aportes del feminismo Moderno, permitieron el ingreso a nuevas alternativas y propuestas, al cambio y la transformación, pero llegó un punto en el que la capacidad de ofrecer respuestas se agotó, por lo tanto, se necesita brindar paso a otras epistemologías que no se enfoquen en una visión eurocentrista del sujeto. Se hace necesario descentrarlo y establecer conexiones con la naturaleza, los objetos y las máquinas. Todo aquello, que alguna vez se consideró como absolutamente no humano no se analizó. La modernidad se paseaba en una pista dualista, con el vehículo de lo humano o con el de lo no humano, pero nunca pensó en el híbrido.

En ese sentido, las ideas de Latour sobre los actantes en redes, se reflejan en todos los ámbitos, no solo en los movimientos sociales, porque son los actores, los que a través de mediaciones se ubican en diferentes contextos (redes) y realizan intermediaciones oscilantes entre polos, para lo cual un trabajo de traducción, como definición de un término que se obtiene bajo la mediación de otro (híbrido)(Latour, 2007) resulta fundamental para entender las simultaneidades históricas con las que se desenvuelve el feminismo. No se trata de ubicarlo, como moderno, o posmoderno, queda claro que existen elementos mediadores, los que permiten la coexistencia, porque hay espacios en los cual entendemos la naturaleza y sociedad como trascendente o inmanente: como estructural-opresivo o como transformable-moldeable. Siempre se encuentran en dinámica estos dos concepciones sobre la espacio a conquistar.

En estos espacios, el cuerpo juega un papel fundamental como parte humana, que ha sido desnaturalizada y cosificada, y sobre el cual se ejerce el poder, la influencia, la dominación masculina, pero también como una ficción que se enuncia tras, tres rupturas, como la de la frontera entre lo humano-animal, humano-animal-máquina, y en la precisión de los límites de los físico y los no físico, porque la liberalización se basa en la construcción de la conciencia, de la imaginación imaginativa de la opresión y, también de lo posible. El Cyborg como organismo cibernético, es un híbrido de máquina y organismo, una criatura de realidad y ficción, que cambia como la experiencia de las mujeres a finales de este siglo. Es una lucha por destruir las fronteras entre la ficción y la realidad: lo imposible es una ilusión óptica (Haraway, 1991).

La autora, utiliza la metáfora del cyborg, para expresar, que lo considerado como imposible o utópico, en realidad puede ser posible, pero es imprescindible, asumir los retos de manera flexible, dejando de lado los reduccionismos, los holismos, y la identificación con la naturaleza en un sentido occidental. En síntesis, olvidar “el ser-mujer” porque solo acarrea profundas limitaciones con respecto a la identidad, y en consecuencia, con el movimiento feminista y su influencia sobre las propuestas por la liberalización de los derechos de la mujer.

El objetivo de estas triangulaciones entre realidad y ficción, es establecer la necesidad de fomentar, primero, que las limitaciones a nivel teórico, encubiertas bajo los dispositivos de “razón y reflexión” han presentado demasiadas limitaciones para pensar temas más allá del sujeto, en ese sentido se presenta como necesaria la importancia atribuida la posmodernismo como vía de análisis de nuevos problemas sociales, y de los antiguos que no habían encontrado solución. Y segundo, el carácter opresivo sobre el cuerpo y sus significaciones simbólicas-políticas deben enfatizarse para poder entender el proceso de construcción de las identidades, que se establecen a partir de discursos, porque se presenta una dependencia que no se ha elegido, pero paradójicamente inicia y sustenta la existencia, y en ese proceso de desarrolla la subordinación del sujeto y la producción de identidad, a través de mecanismos psíquicos de poder (Butler, 1997). Entonces no es que se tenga una visión profundamente pesimista sobre los espacios que puedan conseguir las mujeres, sino, tomar en cuenta las limitaciones que existen, e ir de acuerdo a propósito particulares, sin dejar fuera ningún aspecto o convicción que pudiera enriquecer el debate, ya que el poder estructural se ejerce sobre todos, pero la performatividad de las identidades, permite que existan oportunidades de salirse del esquema reformular las alternativas.

A través de la visión de Virginia Vargas, se ha podido entender el discurso feminista en el Perú, las simultaneidades, diversidades, desigualdades y oportunidades que presenta, los campos de acción y estudio aún están ahí por descubrir. La cuestión no es deslegitimarlos por parecer ajenos, a otros espacios; se debe entender el feminismo, como los feminismos, porque no es uno solo, “el de la igualdad”, porque esta no existe y asumirla como tal es ignorar la situación de otras mujeres, homogeneizándolas.

Se debe asumir el discurso de las posmodernidad de manera y crítica y activa. Y como afirma Vargas, jugar con la historia y experiencias, el hacer y el pensar. Relacionar las formas de producción de conocimiento feminista y académica, porque la recuperación de los nudos de la sabiduría feminista, nos alertan contra las verdades absolutas y contra la separación del cuerpo y de la idea (Vargas, 2008).



BIBLIOGRAFÍA

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Haraway, D. (1991). El sueñó irónico de un lenguaje común para las mujeres en el circuito integrado. Recuperado el 10 de Junio de 2009, de http://webs.uvigo.es/xenero/profesorado/beatriz_suarez/ciborg.pdf

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[1] Tomado de innumerables expresiones en la cotidianeidad de diversas personas, la mayoría con estudios universitarios y abiertamente heterosexuales, no sexistas y ontológicamente autodenominados como “normales”.

miércoles 24 de junio de 2009

[“Hacer vivir, dejar morir”: Libre ejercicio de los derechos reproductivos de la mujer]




[Una necesidad patente frente al biopoder y los aportes del feminismo peruano]



Según “La organización Mundial de la Salud (1998), aproximadamente 4 millones y 200 mil mujeres por año se someten a abortos en América Latina y el Caribe, la mayoría lo hace en condiciones de riesgo, que trae consigo la clandestinidad”[1].

Esta situación se torna como una problemática internacional suscitada por la ilegalidad de su condición, por las limitaciones de las actuales políticas públicas, y específicamente por la responsabilidad institucional de los gobiernos al mantener una postura “conservadora”, pasadista, excluyente e influenciable por Instituciones religiosas como la Iglesia Católica, que mantienen un esquema pro life (los derechos del embrión sobre la autonomía y derechos de la mujer). Pero no en el mismo nivel por los grupos pro choice, representados por movimientos feministas, ongs y cualquier individuo que entienda la importancia de la libre determinación sobre el propio cuerpo, como forma de soslayar el biopoder y control que se ejerce sobre él de manera disciplinante

El índice de mortalidad materna se ha incrementado exorbitantemente, porque no se entiende que el problema real es social y no individual, y no radica en el aborto en sí, sino en el aborto clandestino. La realización del aborto se debería entender como una necesidad de decisión y elección individual sobre la vida y el cuerpo de la gestante; como una muestra del verdadero ejercicio de los derechos humanos de la mujer; y como vehículo de solución a un problema macrosocial relacionado a la salud pública. Pero, en vez de encontrar soluciones a través del consenso y una verdadera comunicación, esta medida necesaria a nivel macro y microsocial, no es avalada por Estado a través de la despenalización, legalización y liberalización del aborto, es decir, de un verdadero compromiso frente a la autonomía de la mujer, y las decisiones asumidas en sociedad. Todo lo contrario, ejercer los derechos es equivalente de la pena privativa de la libertad, y aunque existan excepciones (atenuantes), como un aborto terapéutico, el trámite para acceder a él resulta un proceso burocrático sumamente engorroso.

La importancia que adquirió el tema del aborto relacionado a los derechos humanos, nunca tuvo tanta importancia hasta que se enfatizó en las consecuencias sobre la salud pública, y evidentemente tiene una trascendencia indiscutible, es más, existen innumerables análisis de carácter demográfico, jurídico, médico y social que, indudablemente son importantes y reveladores, porque el enfoque o vía que utilizan para lograr la tan ansiada despenalización, se acerca a lo que parece el problema, parten de lo que ya se tiene, desde donde ya han avanzado, pero no realizan una regresión puntual para entender cual es el origen del desprecio masificado hacia el aborto que básicamente se relaciona con dos puntos expresados en el caso de nuestro país.

El primero se encuentra reflejado en la posición de la mujer en relación a la construcción de la necesidad de la legalización del aborto, puesto que, la forma de entender el tema y de estructurar una opinión se encuentra influenciada por la sociedad, sobre la cual se ejerce una visión disciplinaria por parte del Estado. Es un proceso que vincula un sistema de control-vigilancia-castigo, y por el hecho de incluir un “castigo” se inserta en la subjetividad como un acto reprochable e inhumano, por tanto “se debe estar en contra del aborto”.
En ese sentido, el rechazo masificado hacia él por gran parte de la sociedad se encuentra directamente influenciado por Instituciones con poder de coerción y legitimación, como el Estado y la Iglesia. Debería enfatizarse en la seguridad, no en la disciplina, porque como lo menciona Mauricio Lazzarato:

La disciplina encierra, establece límites y fronteras, mientras que la seguridad garantiza y se hace cargo de la circulación. La primera impide, la segunda permite hacer, incita favorece, solicita. La primera limita la libertad, la segunda es fabricante, productora de libertad […]. La disciplina es centrípeta, concentra, encierra; la segunda es centrífuga, amplía, integra sin cesar nuevos elementos en el arte de gobernar.[2]

Con respecto al segundo punto, se necesita visualizar que una posición respecto al rechazo al aborto ya ha sido estructurada en base al control, y en ese sentido la falta de identificación con movimientos feministas y la lucha que han asumido por la liberalización del aborto. Por ende, lo aportes que hayan realizado se van a ver neutralizados por la deslegitimación proveniente de las instituciones pro life, que adquieren el rotulo de “humanas”, mientras que estos movimientos o agrupaciones pro choice serán objetivados como “radicales”. Creo que es necesario vincular la percepción del aborto por parte de la sociedad y enlazarlo con los grupos que se encuentran a favor, específicamente ongs feministas como el Movimiento Manuela Ramos y el Centro de la Mujer peruana Flora Tristán, porque es importante entender que el tema y las reacciones no surgieron de la nada. Las intenciones se han diversificado, pero lo que se debe rescatar es que a pesar de constituirse como un tema controversial, aprobar la legalización de la práctica, acentuaría los niveles de democratización y pluralismo ideológico.




[1] Día por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe. Consultado en
http://www.flora.org.pe/setiembre28.htm
[2] Lazzarato, Mauricio. Biopolítica/Bioeconomía. Consultado el 1 de Junio del 2009 en http://www.diplomatie.gouv.fr/es/IMG/pdf/Maurizio_Lazzarato.pdf


[Aborto legal para no morir: Despenalización, bioética y biopoder]



[Un acercamiento a la problemática suscitada por la ilegalidad del aborto]

Existe una delimitación jurídica y moral sobre lo que debe y no debe hacerse, es decir, una manera de imponer voluntades externas a mentalidades “subalternas” y particulares, pero que en la ruta, terminan siendo cosificadas y agrupadas bajo reglas de igual naturaleza que, las que operan como justificantes de la propiedad privada. Se debe tomar en cuenta, que las prácticas denominadas como inaceptables, en realidad, se circunscriben en un ámbito completamente sacralizado, que forman parte de un discurso esencialista y simplista, que no permite explicaciones basadas en las relaciones intersubjetivas y subjetivas, por tanto, el origen de las construcciones sociales. La forma de aproximación a temas controversiales, se limita a descripciones objetivas, y algunas conjeturas escolásticas, basadas en el dogma divino.

El aborto es uno de aquellos temas que no producen tanta integración, consenso, participación, diálogo, comprensión, fundamentación; como si, aberración y rechazo. Y es así porque se piensa y actúa según una lógica maniqueísta. Si esta práctica no es propicia como método contraceptivo, porque se estaría suprimiendo una vida, sobre la cual no deberíamos tener control; entonces la primera conclusión reduccionista sería que “si no es buena, es mala”, por tanto no se debe permitir que las personas ejerzan sus derechos sobre su propio cuerpo, puesto que en él, se desarrolla un ser que, aun cuando no es humano, llegará a serlo.

Es una forma de control, a través del biopoder, que niega el ejercicio de la sexualidad a través de un sistema control-vigilancia-castigo. Este castigo vendría a estar determinado por una penalización criminal del aborto, que varía según la legislación de cada país, en ese sentido, a pesar de existir excepciones importantes no retoman en cuenta, o existe presión política para su denegación, como se desarrolla en nuestro país con el aborto terapéutico. No existe información masiva adecuada del tema, por tal motivo, al emitir juicios de valor, muy escasamente se encuentra una opinión que fundamente las razones de un aborto según su clasificación, que permitan entender que es necesario, el poder elegir para vivir.

Básicamente, hay dos tipos de aborto, el espontáneo y el provocado. En el caos del primero no se presenta ningún problema legal ni moral, puesto que no se tuvo control (elección) sobre él, pero con respecto al segundo, se estructura la necesidad de argumentos que tienen como objetivo principal, vigilar (proteger) la salud de la madre, porque entre las causas de su determinación se toma en cuenta que, la continuación del embarazo representa un peligro inminente para la madre, tanto física como psicológicamente. Ya sea, porque el embrión se desarrolla de manera anormal o porque podría producir efectos inesperados como una hipertensión gestacional, que podría terminar con la muerte de la madre. O, un riesgo indirecto para ella, en el caso del desarrollo de un embarazo que no podría llegar al término, puesto que el feto presenta malformaciones congénitas como anencefalia (ausencia parcial o total del cerebro) que lamentablemente no permitirán que viva más de unos minutos o días, y aunque se presenten algunos casos en los que el recién nacido pueda vivir por un periodo relativamente más prolongado, su condición no le permitirá contar con muchas funciones fisiológicas, como una actividad mental básica, incapacidad para desarrollar la conciencia, así como de percepción y sensibilidad. Al sobrevivir a través de acciones reflejas como respirar o succionar, finalmente, no podrá vivir. En este caso particular, a parte de la condición radicalizada de una necesidad abortiva, se encuentra opacada la subjetividad materna, porque no se visualiza, que no solo la vida del feto se encuentra en riesgo, sino también una desorganización anímica en el cuerpo de la madre, con respecto a una situación perturbadora.

En ese sentido, es necesario recalcar que, el factor psicológico ha sido relegado de manera jerarquizada, en situaciones como la anterior mencionada; o en forma patética y engañada en caso de embarazos producidos por violaciones sexuales, anteponiendo siempre una justificación moralista, sustentada en los limitantes discursos pro life, aduciendo que después del sufrimiento se recibe un “regalo de Dios”, y nadie tiene el derecho de quitarle la vida a un ser indefenso. Es evidente que hay una escasez de información con respecto al tema, porque las perturbaciones mentales no están siendo consideradas como afecciones importantes, entonces ¿un embarazo producto del abuso sexual no ocasiona problemas relacionados a la salud mental, a la vida, al desarrollo del propio futuro? Desde esta perspectiva no se toma en cuenta en lo absoluto, los derechos sexuales y reproductivos de la mujer, por lo cual, es necesario ampliar los horizontes, descartar futuros preciosismos como democratización simbólica o es que ¿se debería aceptar como única alternativa una imposición legal por parte de el Estado y la Iglesia en contra de nuestras decisiones? No se puede imponer una resolución ajena a las elecciones individuales. En este caso, el ejercicio de los derechos reproductivos debería incluir la interrupción de la gestación por abuso sexual, en la despenalización del aborto terapéutico, porque si bien este es permitido en algunos países por representar un factor de riesgo para la vida física de la madre, debería observarse con mayor celeridad que, también representa un riesgo en la salud mental.


Existen diferentes posturas, en relación a él, pro life que defiende los derechos del proto ser humano, y también los pro choice, que tienen como objetivo el libre ejercicio de la sexualidad, así como el de ampliar los derechos reproductivos de la madre -quien es la que se encuentra coercionada para continuar la gestación, por factores opresivos moralista-discursivos o legales- por tanto, mantienen una postura a favor de la aborto, en tanto que en afán de liberalizar el aborto, recurren a estrategias sumamente válidas para poder legalizarlo, porque el objetivo final no sería solo evitar una sanción legal, sino que este sea considerado como una acción legalizada y de libre ejercicio, por tanto, liberalizar su práctica y que sea avalado por Estado, así como realizado en forma gratuita, en condiciones instrumentales y profesionales idóneas, porque a raíz de su carácter ilegal, y la inexistencia de centros médicos autorizados para su realización, millones de mujeres en el mundo se someten a prácticas abortivas, en condiciones inaceptables, practicadas por personas carentes de un nivel técnico pertinente para su realización, lo cual origina un colosal nivel de mortalidad en el mundo.
Por tanto existe un error gravísimo con respecto a la percepción que se tiene de las muertes masivas originadas por prácticas abortivas, en realidad, el problema social que se relaciona directamente con esta inicua situación no es el aborto en sí, o el aborto practicado en condiciones adecuadas, sino el aborto ilegal, como único recurso, al que se someten millones de mujeres en el mundo, y según La organización Mundial de la Salud(1998), aproximadamente 4 millones y 200 mil mujeres por año se someten a abortos en América Latina y el Caribe, la mayoría lo hace en condiciones de riesgo, que trae consigo la clandestinidad[1], por tanto, no solo se debería señalar la importancia del problema, sino también una vía, en la que los compromisos asumidos internacionalmente se cumplan de manera cabal. En nuestro país el aborto terapéutico -que amenace la salud física (no psicológica) de la mujer- fue despenalizado desde hace décadas, pero no legalizado, lo cual implica que no existe una guía técnica en hospitales ni centros de salud, en lo que se realice, puesto que no existe un protocolo de atención para aborto terapéutico, que es una Guía Técnica para la Atención Integral de la Interrupción Terapéutica del Embarazo menor de 22 semanas.

Entonces, en esta etapa, la temporalización para la realización de un aborto es sumamente importante. No tiene la misma naturaleza una práctica realizada en el primer o segundo mes -en la que no se le considera un feto, más si un embrión- que a los 6 meses, por ejemplo, periodo en el que el feto se ha desarrollado casi a cabalidad, y asumir una práctica de este tipo podría considerarse como un infanticidio. Por tanto, se suscita un tema relacionado a la bioética, en cuanto al tiempo en que sería aceptable realizarlo, y a pesar de que La Iglesia Católica se oponga rotundamente a su realización, uno de sus principales exponentes, ya en la Edad Media, Tomas de Aquino, si aceptaba el aborto, tomando en cuenta el tiempo de gestación, si este no superaba los 40 días, en caso de ser hombre, y 80 en el de ser mujer, no se consideraba como pecado, puesto que el feto no contaba con un alma racional-sensitiva, sino solo vegetativa, es decir en la misma jerarquía que las plantas[2].

Entonces encontramos un argumento que legitima la práctica según el contexto, pensamiento y la necesidad de una sustentación, pero la cuestión es que, al hablar de una época en la que no se contaba con los conocimientos científicos necesarios para una cabal explicación (aunque la realidad se encuentra determinada por la concepción que se tiene de ella), nos aproximamos a determinar que, en la actualidad se deja de lado la sustentación sobre la clasificación de almas para asumir una temporalidad de la practica del aborto, porque en él no solo intervienen factores biológicos o filosóficos de manera separada e inestable, se debe analizar el aborto como una asociación heterogénea entre concepciones de naturaleza y sociedad. Un híbrido representado por las acciones legales como la despenalización, elemento desarrollado en y por la sociedad; en directa relación con la gestación no deseada, asumida antes como una característica inmanente a nuestra naturaleza humana. Por tanto realizar una crítica al esquema biologicista y manifestar un pensamiento paralelo a la bioética sería pertinente para acercarnos a una problemática (la penalización del aborto) que tiene como origen una violencia política simbólica latente, que a través de un biopoder que suprime la singularidad en la diversidad, la heterogeneidad de pensamiento, acción y autodeterminación sobre el propio cuerpo, que por ese motivo se encuentra cargado de simbolismos.

En ese sentido, es necesario destacar las necesidades individuales, como un requerimiento social, ya que prácticas como la coerción y dominación política estructural han sido agrupadas bajo la forma de pensamiento moralista, cuando en realidad no solo se trata de ética, sino de mecanismos de supresión de poder, empezando desde el propio cuerpo, a través de la denegación de la liberalización del aborto, en este caso.



Notas

[1] Día por la despenalización del aborto en América Latina y el Caribe. Consultado en http://www.flora.org.pe/setiembre28.htm

[2] Teresa Lanza, Ivana Calle. Pensamiento Católico y Aborto: Una historia poco conocida. Consultado en:http://www.geocities.com/catolicas/articulos/aborto/historia.htm



Bibliografía

Acceso al aborto terapéutico demandan mujeres. Consultado el 1 de Junio, 2009, desde:
http://www.manuela.org.pe/DetalleNoticia.asp?Cod=7496&Categoria=2

Gómez-Heras, J (2002), Dignidad de la vida y manipulación genética: Bioética. Ingeniería genética. Madrid: Biblioteca Nueva, 2004

La preclampsia y la eclampsia complicaciones del embarazo, sobre todo durante la adolescencia. Consultado el 12 de mayo, 2009, desde:
http://www.esmas.com/salud/enfermedades/notransmisibles/394665.html

Marcela, la bebe brasileña que nació sin cerebro, cumple diez meses de vida. Consultado el 4 de mayo, 2009, desde:
http://foropelayo.blogcindario.com/2007/09/00928-marcela-la-bebe-brasilena-que-nacio-sin-cerebro-cumple-diez-meses-de-vida.html

martes 14 de octubre de 2008

La Sociedad como realidad subjetiva




Caso: Transformando la sexualidad


En la mayoría de sociedades se establecen roles con respecto a la sexualidad, es decir, existen rituales específicos para poder internalizar el significado simbólico que se le atribuye a la identidad de género. Este proceso se puede evidenciar en la socialización primaria que es una etapa importante para la construcción del vínculo individuo-sociedad, en el cual se asimila el saber popular y la idiosincrasia propia de su estructura, lo cual requiere de una intensa conexión afectiva con los agentes socializadores (otros significantes), pero cuando la socialización no resulta ser la adecuada, se considera como deficiente o anormal, y el sujeto un “desviado social” si su identidad sexual no concuerda con su rol social, lo cual puede tener muchas divergencias si tomamos en cuenta el punto de vista psicofisiológico por el cual una persona, a pesar de haberse socializado como hombre o como mujer, posteriormente se re-socializa, debido a que tiene la capacidad para razonar sobre una base de conocimientos acumulados y para adaptarse a una situación diferente. No se puede esperar una re-evaluación de las posibilidades ex nihilo, por ese motivo se evaluaran los mecanismos por los que se manifiesta la supuesta traición a la identidad o a la subjetividad primariamente aceptada como único mundo existente.


Los adolescentes comienzan a estructurar una identidad sexual a partir de la información que pudieron internalizar en la socialización primaria, que enuncia una heterosexualidad como la forma “normal” de desenvolvimiento social y si alguien se atreve a fragmentar el esquema que la sociedad ha construido, pues, se le atribuirá una auto-identidad estigmatizada, una etiqueta de “torcido”.



En el caso específico de la re-estructuración de identidad sexual femenina se puede apreciar la connotación de las apreciaciones generadas por la colectividad sobre, cómo debe ser la mujer, y verdaderamente existe una composición bastante patriarcal sobre su destino, función, actividad y posición -a pesar del gran desarrollo del mercado con la globalización y la liberación ideológica- por lo cual el objetivo primordial en una sociedad será reafirmar la feminidad de la mujer a través de rituales de iniciación (como las fiestas de 15 años y las celebraciones por la menarquia) que vinculan directamente “el ser mujer” con el “como serlo” y esto conlleva a la limitación de la subjetividad, sin embargo existen formas de subversión ante el mundo institucionalizado.

La adopción de una sexualidad diferente a la “obvia” significa, ser partícipe de la alternación, que requiere de una segregación y reorganización del esquema mental, como la mujer que después de haber sido educada en un ambiente dogmático y estricto se da cuenta que las pulsiones que toda su vida tuvo que reprimir, repentinamente llegan a un punto en el cual rompen con la matriz social, debido a la aparición de un aparato legitimador: “una filosofía de vida alternativa”, una comunidad lesbiana que le confirma que no existe sujetos desviados, sino diferentes. Analizando su ser, se da cuenta que su identidad de persona socializada como heterosexual se ha transformado; no importa si por factores culturales o biológicos, en ese momento se piensa presente con respecto al pasado, se produce una “reproyección al pasado de sus esquemas actuales”, es decir, compara a la mujer sexualmente aceptada por un submundo estigmatizado, con la persona reprimida por un mundo que ella estigmatizaba inconscientemente. Ella pudo re-interpretar su presente con respecto a su pasado.

Es importante diferenciar rol de identidad. Se supone que el rol es el papel que el individuo asume en la sociedad, que se vincula a un comportamiento masculino o “femenino”, mientras que la identidad –a nivel de género- se relaciona en como se siente atraída hacia los demás, es decir una opción sexual: “¿Eres lesbiana, bisexual o moderna?”, pregunta clásica para medir la compatibilidad -que en un nivel de socialización secundaria estándar como el colegio o compartido por sistemas expertos sería “imposible”- y ante este complejo “microcosmos de lo otro” surgen múltiples dudas ante lo que ella es.



Hasta ese momento solo sabía que se sentía diferente a las demás, que le atraían las mujeres y que no se sentía en capacidad por ser parte de los rituales de feminidad; ¿entonces que es ella?, es una mujer liberada con opción sexual exclusivamente homosexual y con un rol “masculino”, o se ha tipificado como socialmente deficiente. Sus otros generalizados en esta etapa son, los que reafirman su realidad subjetiva re-socializada (digo esto porque se encuentra en una especie de submundo con pautas culturales completamente diferentes, relacionadas a la identidad sexual y al papel que debe o siente que debe interpretar) no mediante “técnicas intensificadoras” como en la socialización institucionalizada -porque no son necesarias- mas bien, mediante la empatía como guía.

Es necesario recalcar que, este proceso se diferencia de la socialización secundaria de manera muy clara puesto que no existen secuencias de aprendizaje, ni se adquiere un rol instrumental ni de ningún medio institucional; esta etapa corresponde a la transformación de la realidad subjetiva en un constante proceso de internalización-identificación.

Se supone que la búsqueda (o el encuentro) de una identidad diferente a la que nos imponen las pautas culturales corresponde a una “deficiencia en la socialización”, sin embargo puede originarse en una deficiencia de la sociedad, donde un proceso continuo de decodificación-interpretación quede muy limitado, y esto puede tener origen en la estructura social. En este caso estaría relacionado con la subordinación de la mujer como lo otro, lo secundario; ya que no se pueden vencer los cánones firmemente establecidos, se toma una parte del género masculino para adoptar un posición “no contaminada” -que termina por convertirse en un híbrido- con el objetivo de cambiar la sociedad, que no consistía solo en reproducir las estructuras que asimilamos pasivamente durante la socialización primaria, mas bien se puede manifestar una reacción progresista como parte de un movimientos de activistas sociales y políticos; es parte de la circularidad en la socialización, referida a que las estructuras objetivas influyen sobre los individuos y son estos los que se encargan de modificarlas continuamente.

Es verdad que el habitus como categoría para pensar y catalogar al mundo nos hace lo que somos, pero también resulta factible que en algún momento, por contacto con otras personas, con otras maneras de pensar y otros comportamientos “traicionemos nuestra propia subjetividad” yendo en contra de lo que se nos enseño, lo cual no es negativo, porque una desidentificación subjetiva ocasionada por un contexto diferente nos lleva a transformar otros contextos, de la misma manera.


Entonces, se puede establecer que la socialización primaria es fundamental para establecer las principales estructuras objetivas con respecto a la sexualidad, a través del ámbito familiar con los otros significantes, pero se logra porque para la niña es el único mundo, no puede elegir, además en su infancia ella cree verdaderamente en lo que le dicen sus agentes socializadores porque lo llega a internalizar, porque es un ser relativamente pasivo, pero cuando va asimilando información que ella puede elegir y asumir como parte de ella, es cuando ella tiene la posibilidad de elegir y esto se manifiesta a través de la socialización secundaria cuando ella usa el recurso de la “alternancia” fría”, asimila y elige; y ya no es necesario ni inherente un vínculo afectivo con sus “otros generalizadores” porque ya paso la etapa de aprendizaje mediante la abstracción (de llevar experiencias particulares a la generalización); entendió que si su madre siendo mujer esta con su padre(un hombre), pues eso es lo cotidiano, “lo normal”, y un emparejamiento distinto sería incorrecto, pero -contradictoriamente- al no sentir atracción por los hombres, las experiencias homosexuales que experimentó en su adolescencia le hicieron cambiar de parecer –lo cual puede tener explicaciones biologicistas relacionadas al exceso de hormonas masculinas o a situaciones de estrés vinculadas con el sistema nervioso simpático- y, posteriormente, al encontrar un aparato legitimador-vehiculizador de su nueva identidad, le permitió ubicarse en la sociedad a través de un aprendizaje que para el resto pudo ser visto como disfuncional para ella funciona como una formalidad, como una re-institucionalización de su identidad sexual -a través de un factor intrínseco a ella- como una pulsión que se transformó en un orden legitimado por un submundo que contaba con una propia estructura de plausibilidad con todo un aparato conversacional, un sistema de dinámica interna que, cuando se integra, ya no se es el segregado de la estructura objetiva de la sociedad si no, un integrante aceptado en un microcosmos donde todos son iguales, pero subordinados bajo otro esquema “normativo”, es decir pasar de un esquema macro , a uno macrosociológico que se institucionalizan, en este caso como mundos discrepantes.


En ese sentido la socialización es un continuo proceso interminable que se encuentra marcado por influencias ideológicas, sociales, ambientales y culturales; y que lo diferente a lo estandarizado se considera como “anormal”, “fallido” “deficiente” en todo sistema o submundo social, siempre van a existir normas jerárquicas a partir de un tipo de ordenamiento o pensamiento, por lo tanto la re-socialización o “desviación social” debe ser interpretada como variante dentro de un contexto objetivo que siempre tenderá a cambiar.

sábado 11 de octubre de 2008

Actualidad de Simone de Beauvoir



"Una no nace, sino que se convierte en mujer"



Con esta idea Simone de Beauvoir inauguró la forma moderna de comprender la problemática femenina y se convirtió en la feminista más relevante del siglo XX. La empresa radical y ambiciosa de El segundo sexo fue mostrar que las características humanas consideradas femeninas son adquiridas por las mujeres en vez de derivarse "naturalmente" de su biología.

De Beauvoir sostuvo que el significado cultural se monta sobre el dato biológico o sea, que lo determinante en la construcción de la feminidad es el conjunto de procesos culturales y psicológicos que marcan con determinadas atribuciones y prescripciones a las personas con sexo de mujer. Al tomarse a ella misma como referencia explicativa le dio a su argumento un etnocentrismo cuestionable desde una perspectiva antropológica, pero también le otorgó la inspiración que conmueve a sus lectoras. La fuerza de El segundo sexo radicó en su capacidad para responder a las inquietudes femeninas del momento y la consagró como la pionera de ese campo de investigación llamado estudios de género.



El segundo sexo se publicó por primera vez en 1949 y a principios de los setenta se convirtió en una pieza fundamental del nuevo pensamiento feminista. Las teóricas de distintas tendencias (Betty Friedan, Kate Millet, Shulamith Firestone, Juliet Mitchell, Germaine Greer y muchas más) le dedicaron sus trabajos, la visitaron en París, la entrevistaron. También en Francia las jóvenes feministas se le acercaron, pidiéndole apoyo para la causa. Simone de Beauvoir se comprometió en la lucha por la legalización del aborto, estableció una sección feminista en Les Temps Modernes y colaboró en la publicación de la revista Questions Feministes. Poco después, varias investigaciones biográficas exhibirían implacables las vulnerabilidades y mezquindades de esta celebridad e iniciarían la desmitificación de su figura. Así, detrás de su semblante impasible se vio a una mujer egoísta, débil y ambiciosa que se sometía a Sartre al mismo tiempo que seducía a varias de sus discípulas. ¡Ay los mitos y la condición humana! Pese a lo trágico de su impostura personal, quedan su obra y su compromiso político.


Hoy, a la distancia, parecería que las agresiones que recibió De Beauvoir por la publicación de El segundo sexo tenían más que ver con un gran resentimiento por el modelo atípico de mujer y de relación de pareja que ella ejemplificaba que con las reflexiones atrevidas que sostenía. Si bien ella había dicho que escribió esa obra para responderse qué le había significado ser mujer, su persona en sí representaba un inusitado ejercicio de liberación femenina que provocaba y hería.


Su vida y su obra continúan despertando debates apasionados pues ambas plantean cuestiones esenciales a la eterna interrogante sobre la condición femenina. Entrevistada por Margaret A. Simons en septiembre de 1985, De Beauvoir responde a una serie de preguntas sobre su vida, su feminismo y la opresión de las mujeres. Cuando Simons le dice: "¿Y la forma de eliminar la opresión es...?", ella responde tajante: "Ser independiente. Trabajar". Ella lo hace escribiendo.

Poco después Sartre indaga: "¿Cómo se siente en la vida una mujer de letras?" Ella exclama "¡Una mujer de letras es una expresión rara!", y más adelante dice: "No pienso que haya diferencia entre vivir la vida como escritor o como escritora. Pero se está lejos de admitir que una escritora es ante todo una mujer que ha consagrado su vida a la escritura y que no ha tenido lugar para otras ocupaciones llamadas femeninas. Por ejemplo, se me ha reprochado mucho el no haber tenido hijos, mientras que nadie se lo ha reprochado a usted, aunque sea tan normal para un hombre como para una mujer tener hijos y se los pueda querer tanto siendo padre como madre. Pero el reproche ha caído sobre mí porque se piensa que una escritora es, ante todo, una mujer que se distrae escribiendo, lo que no es cierto, porque es el conjunto de una vida que está estructurada por y sobre la escritura y, por tanto, aquello implica montones de renuncias, montones de elecciones también, y éste ha sido mi caso. He vivido verdaderamente en la medida en que quería escribir".


Tal vez lo verdaderamente impresionante de Simone de Beauvoir es que se trata de una mujer que tempranamente tomó conciencia de su deseo, y aunque éste iba en contra de las tradiciones y de la lógica cultural de la sociedad que le tocó vivir, tuvo la voluntad y la fuerza para convertirlo en realidad. Por eso su importancia no sólo radica en lo que escribió, lectura obligada para quienes desean pensar sobre las mujeres, sino también en su vida, pues, con todo y sus contradicciones, ésta es el testimonio de una mujer que se rebeló contra el status quo planteando su realización personal a través del trabajo. A cien años del nacimiento de Simone de Beauvoir, todavía muchas mujeres estamos librando esa batalla.




Marta Lamas

Antropóloga mexicana y directora de la revista Debate Feminista.

martes 29 de julio de 2008

"El zorro de arriba y el zorro de abajo"

Transculturación nacional traducida en la subversión de la estética novelesca como un recurso simbólico indispensable




Estoy haciendo un trabajo sobre la incorporación de la subversión estético novelesca (con el uso de la carnavalización en el uso de la oralidad) para entender la problematica de la transculturación en el Perú, según la última novela de J.M. Arguedas.

Recién en la primera fase...

I. HIPÓTESIS

1. Razones de elección del tema.

Nos desarrollamos dentro de un sistema económico capitalista que se desenvuelve según la lógica de mercado y de la información; en una etapa donde impera el pensamiento “racional” y moderno”. Sin embargo, según nuestro pasado histórico, este sistema no se origino de manera endógena, mas bien fue impuesta en la etapa de colonización, durante el encuentro del mundo andino y el mundo occidental, (aunque es necesario mencionar la heterogeneidad interna de cada grupo), en ese sentido, hubo una ruptura en el pensamiento tradicional autóctono, lo que ocasionó procesos “multiculturales” que se evidenciaron en las políticas respecto a la cultura y la áreas rurales.

Es importante entender que este choque cultural ocasionó múltiples consecuencias entre ellas, la formación de una nueva identidad -originada por la interacción de dos mundos disímiles- que ya no se puede considerar totalmente andina, ni completamente aculturada, sin embargo, Arguedas lo plantea como si aun no terminara de definirse, porque mientras se va “caminando” (conociendo, migrando) la persona va recibiendo influencia de nuevos elementos, adaptándolos a una columna vertebral que ya se encuentra estructurada y se considera inamovible,

Arguedas pudo plasmar mediante recursos literarios alternativos que respondían a una correspondencia entre forma y fondo, es decir la violencia social, en violencia o subversión novelesca, en incorporar elementos de la cultura dominada -como la oralidad- a vehículos culturales de la considerada dominante, lo cual resulta una técnica estilística que se torna en un acto simbólico indispensable para entender la problemática que se necesita una visión dilatada sobre la transición real y abstracta de la tradición a la modernidad, y como es asimilada por diversos grupos sociales.


1.1. Hipótesis formulada.

Los procesos globalizantes imponen un ordenamiento distinto a las particularidades regionales -para establecer patrones de consumo, hábitos y comportamientos culturales- basándose en la lógica del mercado en la época del capitalismo y la modernidad.

En ese sentido, se apunta a comprobar si una dinámica distinta en las relaciones económicas y culturales ya no puede definirse como una sencilla resignificación del mundo andino, porque este se encuentra en un constante proceso de hibridación que responde a la mercantilización de la cultura, es decir, que para poder sobrevivir en un mundo que opera con una lógica capitalista, necesita institucionalizarse como patrimonio cultural y para este objetivo requiere de un acoplamiento al “sistema” y de la “socialización para el consumo”, generándose una doble ruptura: Con un pasado andino y con el paradigma de estigma-obstáculo que se le había atribuido a la cultura andina.

Este sería el motivo por el cual se manifiestan los procesos de “descolección” en la sociedad; el porque las culturas subordinadas o dominantes no pueden permanecer esenciales, debido a la continua interacción que influye en la asimilación simplificada del mundo andino dentro del capitalismo como única alternativa de coexistencia.....



Continuará... Transculturación nacional traducida en la subversión de la estética novelesca como un recurso simbólico indispensable (trabajo completo)


Mercantilización de todas las cosas

El capitalismo en los últimos 500 años ha demostrado una gran evolución socio-económica, apesar de ello, como todo sistema social histórico atraviesa un proceso de decadencia, y este se encuentra en la fase final. Existe, debido a la llegada al poder de la burguesía, de este modo aparece el proletariado. Se puede apreciar un antagonismo de clases sociales: la predominante vs. la dominada, respectivamente, lo que conlleva a una serie de contradicciones.

¿Qué aspectos materiales se necesita para la continuidad del capitalismo? ¿Un incremento de la producción? No, eso solo provocaría sobreproducción y por ende la bancarrota de la empresas y desempleo. ¿Es acaso mejores insumos? No, porque al mejorar la materia prima, se incrementarían los costos variables y si la demanda no es suficiente, entonces el margen de ganancia decaería. ¿Será la preferencia del semiproletariado en vez del proletariado? No, restarle importancia a la calidad del trabajo, significa falta de interés en el personal asalariado y la causa principal ahorrar en el factor trabajo. Entonces, si se manifiesta una polarización del poder en forma vertical es porque la “arena económica” se encuentra fusionada latentemente con “la arena política”.

A pesar de todas las contradicciones internas, seria inicuo considerar a un sistema social histórico, como el capitalismo de inferior a los anteriores porque la presencia de un modelo que represente la equidad resultaría utópica. El marxismo como apoyo ideológico es necesario, y probablemente sea el comunismo el próximo sistema social, pero no se podría aseverar que fuera la salida todos los problemas. Siempre apareceran nuevas contradicciones.

miércoles 23 de julio de 2008

Relaciones interpersonales del público durante la puesta teatral “La Lima de los 50’s” en el auditorio del Centro Cultural Británico (etnografía)

Centro cultural británico; obra teatral; observación participante "latente"; técnicas marcadamente cualitativas; mucha presión; auditorio y público incipiente; relaciones interpersonales múltiples; clases sociales poco diferenciadas; tres cuentos irrisoriamente adaptados; algunas conclusiones fragmentadas. FIN

Nuestro trabajo sobre"La Lima de los 50’s" de Sebastian Salazar Bondy:

http://veronicajvg.googlepages.com/ETNO1.pdf

sábado 10 de mayo de 2008

Contacto 2008

Música experimental en el Perú; respuesta del campo artístico musical restringido: Evento cultural transdisciplinar Contacto 2008.




Un trabajo que hice sobre análisis de obras culturales, basado en los trabajos de Bourdieu sobre la dinámica de los campos:


Actualmente nos encontramos en una fase del sistema capitalista que se caracteriza por la difusión de la información a escala internacional, debido al creciente fenómeno de la globalización, sustentado en el desarrollo de las tecnologías que generan la inmediata difusión de conocimientos, datos y diversificación cultural a nivel mundial.
La cultura, costumbres y tradiciones de un determinado lugar ya no se disuelven ni se mantienen esenciales, mas bien se tornan en significantes diaspóricos, por tal motivo es necesario evaluar como la influencia externa se puede evidenciar en las manifestaciones populares, es decir como algunos componentes exógenos se mezclan con sus opuestos y contrapuestos para proyectar la creación de fenómenos híbridos y algunos que presenten características completamente diferentes a los originales , pero que correspondan a una realidad y necesidad local.
Evidentemente esas necesidades quedan plasmadas en determinadas manifestaciones culturales como la música, en ese sentido es importante relacionar su significación, influencia y respuesta en correspondencia con las estructuras de la sociedad

El objetivo de la hibridación musical surge con las necesidades sociales y políticas expresadas en la desigualdad económica que se origina en el sistema capitalista, pero hasta que punto se considera que dicho fenómeno social se relaciona con esas necesidades políticas y no con la elemental y colectiva aspiración de dinero y poder mediante la conversión de la cultura en un producto. Se expresaría siempre la contradicción: necesidad político social sin fines de lucro versus el afán de institucionalizar dicha música para conseguir beneficios económicos al sintetizar y cosificar la cultura: "La articulación entre lo económico y lo simbólico".

Para quien le interese, el trabajo completo está: http: ¡Aquí!

viernes 2 de mayo de 2008

La lógica cultural del capitalismo avanzado


Para estructurar el concepto de posmodernismo se debe tener en cuenta el catalogo de sucesos desarrollados a partir de la aparición del modernismo y la sociedad industrializada, es decir que la ruptura con el pasado que se encuentra vinculada con “el imperativo modernista de la innovación estilística”.

El posmodernismo no solo esta representado como una corriente, un tipo de estética o fenómeno exclusivamente cultural dentro del sistema económico, más bien simboliza las necesidades de las nuevas generaciones y partir de estas- que inicialmente son consideradas como desviaciones sociales- finalmente son asimiladas a la cultura de la sociedad y se institucionalizan.

El enfoque que plantea Jameson con respecto a los fenómenos culturales es el de La periodización histórica que enuncia la necesidad de un estudio diacrónico, es decir se debe entender la naturaleza del fenómeno cultural tomando en cuenta los antecedentes que hicieron posible su estructuración, aunque negativamente podría ser considerado como la constitución de una “homogeneidad compacta”. Para él es necesaria la diferenciación del posmodernismo como una pauta cultural, “una concepción que permite la presencia y la coexistencia de una gama de rasgos muy diferentes e incluso subordinados entre sí” y mediante esta pauta se van manifestando "mutaciones en la esfera de la cultura", lo que inicialmente era considerado subversivo, con su introducción a la cultura, se canoniza e institucionaliza y es aceptado de manera generalizada.

La pautas culturales dominantes siempre son diferentes una con respecto a la otra en cuanto a la significación y función social, porque se ubicaran en un lugar diferente dentro del sistema económico en el que se desenvuelvan y si no existieran se reduciría las manifestaciones culturales a una simple heterogeneidad, por tal motivo el objetivo general sobre el posmodernismo es “proyectar el concepto de una nueva norma cultural sistémica y de su reproducción, con objeto de reflexionar adecuadamente sobre las formas mas eficaces que hoy puede adoptar una política cultural radical”.

No todas las manifestaciones, dentro del sistema capitalista se van a considerar como posmodernas ya que institucionalmente el posmodernismo es la norma hegemónica o lógica cultural “dominante” en la sociedad pero se debe señalar que el enfoque Jameson propone la evaluación de un movimiento a través de la historia, para encontrar a los puntos de inflexión y el momento en el que la lógica cultural, al ir vinculada con el sistema económico, entrará en un estado de entropía para dar inicio a otra pauta cultural que se relacionara con otro sistema que desplace al anterior.



Bibliografía

Jameson Fredric, El posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo avanzado
Giddens Anthony, Consecuencias de la modernidad.

domingo 27 de abril de 2008

Gary Marx: "37 consejos para estudiantes de sociología"


Revisando información me encontre con el blog de Martín Tanaka y realmente me parece que tiene información bastante productiva e interesante, pero uno de los articulos que mas me llamó la atención, fue un texto que el había posteado de una pagina de Gary Marx. Pienso que estos aforismos son generalizaciones, sin embargo a muchos estudiantes y profesionales de Sociología podrían sernos utiles. Esta redactado en ingles (por qué será?) podría traducirlo, pero el conocimiento de otros idiomas se ha vuelto un tema de suma importancia para tener acceso a la información, por eso me parece ridiculo que algunos piensen que por ser peruano, solo se deba incluir información español, en fín, para quien le interese:

Of Methods and Manners for Aspiring Sociologists: 37 Moral ImperativesIn: The American Sociologist, Feb.-March 1997Gary T. Marx

The careers and lives that shape the work we do as sociologists are rarely discussed in the classroom or in our writing. When they are, we need to realize that sociological lives may be entangled with sociological lies and as Freud noted biographies may lead to "lying, to concealment, to flummery" (Bettelheim 1990). But such complexity aside, most of our scholarly communication appropriately emphasizes the dispassionate pursuit and reporting of ideas. We are professionally predisposed to be suspicious of the personal when it seeps onto the formal pages of a journal article or book.

There are of course good reasons for this. But I think that in our training of graduate students and mentoring of those starting out we need to give greater attention to making explicit the insights and wisdom that we pass on informally. In general I find the image of the profession presented to our students to be unduly timid, antiseptic, laundered, formal and scholastic. It does not adequately prepare them for the worlds they will enter. One can know a lot about the theory and history of bicycles and about famous bike riders without being able to actually ride a bike. The situation for aspiring sociologists is often parallel. As a popular 1950s song admonished "you gotta know the tricks of the trade".

It is imperative for us as teachers and mentors to discuss the more personal and professional sides of the discipline, even as we encourage students to find their own answers. It is important to see the bigger picture, to locate ourselves within it, to reflect on why and how we do our work and on what gives meaning to our lives. A little anticpatory socialization might prevent many a mid-life crisis. To that end I offer the 37 moral imperatives shown in Table 1. The imperative tone is stylistic and jocular. [2] I make few claims to empirical or moral universals. These are ideas that have worked for me and in which I strongly believe. Each begins with the implicit qualification "in my opinion...."
  • Develop the habits of critical thought, evaluation and observation
  • Write with clarity, logic and vigor
  • Write everywhere, all the time, on everythingHave a fresh argument
  • Write books don't read them
  • Take short cutsLearn how to be an effective public speaker
  • Don't be scriptocentric
  • Disaggregate and aggregate
  • Be wary of sociologists bearing over-broad generalizations
  • Be wary of "Jack Webb-Badge 714 'Just the fact ma'am'" sociologists
  • Avoid the dangers that can arise from rigidly taking sides in doctrinal debates over theory and method
  • Diversify. don't stay a specialist in one area too long
  • Be problem and interdisciplinary as well as discipline focused
  • Be wary of sociologists denying the desirability and possibility of scientific approaches to understanding society
  • Treasure and develop the unique position of sociology as both a scientific and humanistic undertaking and should you choose not to straddle the fence, be tolerant of those sitting elsewhere
  • Know what the questions are
  • Be bold. Take risks!
  • Cultivate marginality
  • Have short and long range plans and goalsLife and sociology are about unfinished business and process
  • Create real and virtual communitiesActively look for mentors and role models, as well as anti-role models
  • Seek out those who are more knowledgeable, clever and/or successful than you are
  • Learn to "meet with Triumph and Disaster and treat those two imposters just the same"
  • Don't be selfish! give of your time and your thoughts to others
  • Be proud to be an academic
  • Tell it like it is.
  • Speak truth to power and others
  • Believe in the sociology of knowledge and use it responsibly for insights
  • Learn to deftly walk back and forth between the point of view of the actor and the observer
  • Know the difference between a scholar and a fundamentalist
  • Avoid the exclusionary notion that you must belong to a group in order to study it and that individuals have some special obligation to study groups they belong to
  • Don't join the thought-police or spend undue amount of time looking for any possible evidence of racism, sexism, classism, homophobia, or ageism on the part of your peersBe aware when you are operating as a scientist and trying to be value-free and when you are a more explicit political actorHave fun! Enjoy what you do!
  • Have a sense of humor!
  • Keep the faith!...Know that both principles and ideas matter and that the indivudal can make a difference.
  • Believe that knowledge is better than ignorance, that knowledge is possible, and that empirical and scientific knowlege about human and social conditions can result in the improvement of those conditions

El texto completo se encuentra en http://web.mit.edu/gtmarx/www/37moral.html

miércoles 12 de marzo de 2008

Simplemente contradicciones multinacionales?

La semana pasada estuvo colmada de conflictos polticos por doquier!.

Para empezar, Uribe, presidente de Colombia, decide bombardear territorio ecuatoriano, incurriendo en violación a su soberanía y por que?, por la presencia de un campamento de las FARC, donde se encontraba el narcoterrorista, segundo en jerarquía, Raúl Reyes y el objetivo? asesinarlo por el paramilitarismo que desestabilizo económica y socialmente a Colombia durante las últimas tres décadas, como los 700 casos de secuestro, incluyendo el de Ingrid Betancourt.

El problema radica en que posterior al ataque y a las disculpas del caso en la Cumbre del grupo Rio- que realmente fue un teatrito mal montado que se caracterizo por insultos, interrupciones, intervenciones innecesarias por mandatarios que no se relacionaban directamente con el problema, acusaciones, mentiras, hipocresías, algunos argumentos mas "falaces" que otros y un final digno de catarsis con los besitos y abrazos del caso- las evidencias encontradas en los escombros (las computadoras con la información que vincula directamente al gobierno ecuatoriano con las FARC) son la excusa perfecta para demostrar la complejidad del tema, debido a que Ecuador dejaría de ser considerado solo un blanco de ataque y mas bien, podríamos repensar las condiciones en las que se esta desarrollando el apoyo brindado por el gobierno venezolano a el ecuatoriano, ya que ambos tienen relación directa con las FARC aunque todavía no se puede descifrar con exactitud un tema que corresponde mas que a una coalición protocolar entre Ecuador-Venezuela, a una situación extrema, tomando en cuenta la división que ha generado y digo esto porque EE UU se ha convertido en el principal aliado de Colombia, sobre todo después del 1 de marzo.

Las contradicciones entre Bush y Chávez han ido mas allá de las los epítetos estereotipados de imperialista o extremista basados en las diferentes políticas aplicadas en ambos gobiernos, pero definitivamente ha ocasionado una fractura de Latinoamérica en dos sectores "los que buscan erradicar en narcoterrorismo usando todos los medios posibles para sustentar su posición, los abanderados de una democracia sólida" que esta representado por Colombia y su principal aliado del Norte, EE UU y "los que tratan de encontrar algunos subterfugios como el hecho de mostrarse solo como tristes víctimas de los ataques y la invasión de gobiernos apoyados por potencias, mientras que el verdadero objetivo es desviar la atención de las jugadas bajo la mesa que mantienen con los miembros de las FARC, por obtener algunos privilegios económicos o simplemente para mantener su posición de izquierda contra los imperialistas.

No me imaginé que nada mas interesante ocurriría en esta semana que, el gobernador de NY fuera cliente de una red de prostitución, que Zapatero no haya tenido ni zapatazo ni zapateo en España, como por ahi dijo Bigio; o que Sarkozy este a punto de ganar en Francia. Lo que realmente me sorprendió y no esperaba en lo absoluto fue el apoyo protocolar que ecuador le brindo a Chile con respecto al conflicto marítimo que desde hace tiempo se viene tratando. Realmente no entendí cual era la vinculación de Ecuador en un asunto básicamente correspondiente a nuestro país y a Chile, claramente podemos ver como las alianzas se van estructurando progresivamente. Entonces "no hay nada pendiente" porque uno que otro acuerdo pesquero de hace mas de 50 años (1952, 1954) asume las delimitaciones marítimas? y digo "acuerdo" y no "tratado internacional" porque el segundo establece normas y la aprobación de ambas partes, mientras que en el primero NO SE ESTABLECE NADA LEGALMENTE, por lo tanto la apelación que realizo nuestro país ante la Corte de la Haya es una de las decisiones mas racionales que se pueden haber tomado!. A pesar del apoyo "protocolar" de Ecuador hacia Chile, la decisión final no se ve alterada puesto que ¡este país no tiene injerencia en el asunto!

Solo tendremos que esperar nada más y nada menos que un par de años mas para que se puedan presentar los argumentos y ver la resolución. En fin, vaya semana...

miércoles 5 de marzo de 2008

El mito de la igualdad (Entrevista a Partha Chaterjee)

Entrevista a Partha Chatterjee . Miembro fundador de la influyente corriente de pensamiento llamada Estudios Subalternos, el antropólogo y politólogo indio visitó el Perú y dictó varias conferencias sobre la realidad de las sociedades postcoloniales, y las categorías eurocentristas de Estado-nación, sociedad civil, modernidad y nacionalismo.

¿Qué diferencia a las sociedades poscoloniales de América de las de Asia o África?

Son historias coloniales totalmente diferentes. En las Américas la historia colonial se basó en la emigración y en el asentamiento de los colonos europeos en tierras de indígenas, pero esos pueblos indígenas, con sus instituciones, sus leyes de propiedad, sus tradiciones, no se incorporaron a las instituciones que fueron traídas desde Europa.

¿En Asia y África hubo más integración?

Sí, en esos casos las instituciones nativas no pudieron ser dejadas de lado, y surgieron instituciones más híbridas. Los europeos tuvieron que darles un "espacio" a los nativos influyentes y preeminentes, a las leyes locales y a sus instituciones.

¿A qué se deben estas diferencias, si en muchos casos los colonos eran los mismos?

Básicamente a la intensidad de la penetración colonial de estas sociedades europeas. En América Latina los países son primordialmente católicos y en ellos se habla la lengua que fue del imperio (castellano o portugués). Esto no ocurre en la gran mayoría de los países poscoloniales asiáticos. En la India, el inglés es solo la lengua gubernamental.

Sostienes en tus artículos que muchos de los problemas de las sociedades postcoloniales se deben a que se han desarrollado bajo modelos de igualdad y ciudadanía ajenos, heredados de Europa, que no contemplan la diferencia.

Ese es un problema que muchos países poscoloniales padecen. Por un lado, han aceptado el ideal del Estado-moderno, que se basa en el hecho de que todos los ciudadanos deben ser iguales. Pero por otro, dadas las enormes desigualdades, se han dado cuenta de que ya no es tan sencillo gobernar bajo la premisa de la igualdad. Cuando las leyes se les imponen a grupos humanos con diferentes culturas, las minorías, no se sienten amparadas por ellas, y las consideran una agresión.

¿Se puede gobernar sin partir del concepto de igualdad?

Tenemos el constructo teórico de que todos somos iguales y ciudadanos; pero si observamos el mundo veremos que hay millones de excepciones. Y estas no solo se encuentran en países poscoloniales, sino también en metrópolis occidentales, con los nuevos inmigrantes. Por ejemplo, los trabajadores turcos pueden trabajar legalmente en Alemania ¿pero acaso son ciudadanos plenos?, ¿tienen derechos para recibir educación?, Ellos saben que son una parte activa de la economía, pero la noción de ciudadanía no se les aplica del mismo modo.

¿Está cambiando entonces el concepto de ciudadanía?

Sí, porque hay ciudadanos con los mismos derechos que conviven con ciudadanos de segunda clase. Y eso ocurre en todo el mundo. Ya hay personas que son simultáneamente ciudadanos de diferentes países y tienen distintos derechos en cada uno. La antigua idea de ciudadanía según la cual todos somos iguales, va a cambiar.

¿El conflicto que vive ahora Estados Unidos con los inmigrantes es una prueba de que no es fácil gobernar contemplando las diferencias?

Estados Unidos es un caso interesante porque ha sido una nación construida sobre la base de inmigrantes. Sin embargo, hace ochenta años, cuando uno iba a Estados Unidos no regresaba, perdía contacto con sus raíces y costumbres y se asimilaba totalmente a la nueva cultura. No había Internet, no había televisión, no había teléfonos móviles... Los alcances de la tecnología, hoy en día, son sorprendentes, y obviamente, mantener la homogeneidad, forzar la igualdad, en este contexto es más difícil.

Los nuevos migrantes ya no se adaptan tan fácilmente.

Así es, ya no puedes forzar a las comunidades hispanas a que hablen inglés, por ejemplo. Hace cien años no era necesario obligarlos, la gente socializaba dentro de los parámetros homogéneos de la nación receptora. Pero ahora con la globalización, la diversidad cultural no se puede cambiar. Es imposible oprimirla.

Pero sin determinadas reglas homogeneizadoras ¿no podríamos caer en una suerte de anarquismo o relativismo?

No podemos hablar de absolutos, por un lado no existe la sociedad con diferencias de tal magnitud que todo sea un caos; pero tampoco existen las sociedades homogéneas y ordenadas. El objetivo es repensar en una nueva estructura institucional en el que la diversidad sea incluida, de una manera que no sea violenta, o que atente contra las estructuras básicas de cualquier sociedad.

¿Cómo se logra?

No hay una fórmula, pero se necesita un corpus de habilidades básicas que todos los ciudadanos deberían tener por igual, y luego asumir el reto de la coexistencia de la diversidad en el Estado-nación. La igualdad es irreal, porque es imposible que las personas en el mundo no tengan algún grado de diversidad. Por ejemplo, es inaudito que en Estados Unidos solo haya una lengua oficial, el inglés, teniendo tantas minorías.

¿No es la globalización una forma más de homogeneizar un mundo heterogéneo?

Es un error pensar que globalización es sinónimo de homogeneización. En cierto nivel puede que eso pase: las estructuras de poder son parecidas en todo el mundo, las instituciones bancarias, los intercambios comerciales, o los derechos de la propiedad están normados. Pero en términos culturales no ocurre eso: se tiende a pensar, que Hollywood, la música pop, o los jeans son productos de consumo en todo el mundo; pero hay toda una revaloración de los productos locales.

¿Cómo así?

Lo local tiene un nuevo sabor que se inserta en la globalización. Por ejemplo, en la industria textil, las trasnacionales compiten con ropa hecha "en casa", ropa étnica, folclórica, que trata de rescatar la diferencia. En el caso de la comida ocurre algo similar. Antes nadie quería probar la comida del otro. Ahora la globalización ha cambiado esta percepción, cada comida tiene sus propias características, sus métodos y prácticas específicas, y la gente busca experimentar esas maneras particulares de comer.

¿La industria de Bollywood es otro ejemplo?

Sí, y uno muy interesante. India tiene una gran industria que produce una enorme cantidad de películas, pero con un estilo diferente que el de Hollywood. Por eso te comentaba que la globalización no conlleva a que todo el mundo tenga las mismas prácticas estándares, lo que ofrece más bien es que lo local sea producido de formas nunca antes imaginadas.

¿Cuál es el papel de Estados Unidos en relación con el nuevo escenario mundial? ¿Estamos ante un nuevo colonialismo?

No creo que el rol económico de los Estados Unidos sea tan importante como años atrás. Su economía está severamente endeudada. Se dice que si los chinos decidieran retirar de golpe todas sus inversiones hechas en los bancos norteamericanos, la economía entera colapsaría. No tienen, por tanto, una economía tan poderosa. Es en el ámbito político donde hay una diferencia enorme con el resto de países.

¿A qué se debe tanto poder político?

Estados Unidos tiene un inmenso arsenal militar que respalda todas sus acciones políticas. Esto le permite consolidar su poder político e influir con su poder económico en otros países. Si estamos ente un nuevo tipo de imperialismo, se trata de un imperialismo sin colonias, que utiliza su poder militar para someter a otros Estados.

¿Cómo se imagina el mundo en 20 años?

Me preguntas por lo que va a pasar o por lo que me gustaría que suceda (risas). Existen algunas señales que son preocupantes, como el poder militar de los Estados Unidos y su vehemencia en usarlo para perpetuar su hegemonía mundial. Ese es un gran peligro.

¿Los aspectos positivos?

La posibilidad de consolidar alianzas efectivas entre los países emergentes, tales como India, China y Brasil, que tal vez puedan frenar el excesivo poder de los Estados Unidos. Ese podría ser un aspecto positivo. Para eso se necesitarían utilizar instancias internacionales como la ONU para contener el poder norteamericano, dentro de normas, regulaciones y leyes. Ahí está el verdadero reto, pero uno nunca sabe lo que pueda ocurrir dentro de 20 años, y quizá todo esto sea destruido por una bomba.

* Profesor de Ciencias Políticas en el Centro para Estudios en Ciencia Social de Calcuta y de Antropología en la Universidad de Columbia (EE.UU.).

Nerd con "n" de nice


Por Maria Jose Ampuero

La reivindicación del "nerdismo"


Cada vez es más común escuchar a personas decir que les fascinan las computadoras. Es cada vez más común, además, que nadie se asombre de ello y que no se rechace tal actitud. Esto, sumado a casos como el del diseñador italiano Giorgio Armani, que ha puesto sobre las pasarelas las nerdísimas corbatas de lazo, lleva a pensar que se ha generado una especie de "moda nerd".
Fue a partir de los setenta, por inspiración del filósofo Timothy Charles Paul, que se empezó a utilizar el término "nerd" para designar a un estereotipo de persona bastante torpe para socializar con otros bípedos pero, a la vez, muy inteligente y con un interés especial por conocer todo sobre temas específicos. Esto último, y el hecho de que ahora tengan mucho éxito, no es mera coincidencia. Como quien dice: si no te adaptas, mueres. Y los nerds se adaptaron lo mejor que pudieron a lo mejor que se pudo: la electrónica. Hoy en día, todo lo relacionado a medios eléctricos -en especial a las computadoras- prima en el mundo de los negocios y genera las mayores ganancias del mercado (software, buscadores de internet, etc.).
Respecto a esto, el psicólogo Rafael Alva explica que el cambio en la valoración del "nerdismo" estuvo influido por los medios de comunicación, en especial, por aquellas películas norteamericanas (como Porky's o La venganza de los nerds) sobre "nerds que hicieron plata y se volvieron populares. Además, se hizo conocido que en la realidad algunos nerds hicieron mucho dinero y, como eso es sinónimo de éxito en la actual sociedad de consumo, entonces se les empezó a valorar positivamente". Para comprender la magnitud del éxito económico, se puede echar una mirada a los sucesos previos al año 2000, cuando el mundo pagó más de 600 mil millones de dólares para arreglar el software de las computadoras, evitando que éstas dejen de funcionar por una explicación complicada sobre dígitos y, de hecho, bastante misteriosa (hay quienes sostienen que se trató de un complot).

LA CONTRA DEL NERDISMO
El nerdismo, entonces, es visto de una forma más positiva que negativa. Sin embargo, ser nerd en una sociedad tan compleja como la peruana puede ser un problema. No es novedad decir que tendemos a ser cortoplacistas y que ello resulta en un caos cotidiano: pasarse el semáforo en rojo, no ceder el paso, meterse en las colas, etc.; y claro, el "ahorita" le conviene a uno, mientras que el "luego" nos cuesta a todos. Pero siendo los nerds, generalmente, los que muestran más respeto por las reglas, su actitud termina siendo insultada por los "vivos".
Como señala Eduardo Zapata, semiólogo y lingüista: "en el paradigma de la sociedad el valor de nerd está asociado, a veces, con el valor de tonto, en oposición al valor institucionalizado en el Perú que es la pendejada". Por otro lado, el nerdismo no solo se manifiesta como la contraparte del cortoplacismo caótico sino también como una contraposición a la violencia: es menos probable que una persona entregada totalmente al estudio dedique sus energías a maltratar al otro. Con algunas excepciones como aquel caso de los niños asesinos en colegios estadounidenses, Rafael Alva explica que "los nerds, en general, tienen la percepción de que la violencia no es agradable y, si tienen cólera, muestran un buen control social".
En el pasado, muchos solían burlarse de las personas catalogadas como nerds, aunque éstas casi nunca sintieron vergüenza por su "naturaleza". Ahora, ocurre lo contrario: si un nerd expresa su nerdismo y se enorgullece de ello, es muy probable que los otros muestren admiración y quieran imitarlo. Y es que pertenecer al estereotipo nerd podría tener beneficios económicos, pues tienen todas las armas para triunfar: inteligencia, dedicación e interés por los temas en boga. Por ello y por la valoración positiva del nerdismo como una contracultura pacífica, podemos hablar de una más que probable moda del "nerdismo-cool" o, si se quiere, del nerd chévere. Recuérdese, si no, que en Lima ha salido una marca de ropa que se llama Nerd. Ni más ni menos.